sábado, 11 de julio de 2015

Salvación

Me aturdió esta tarde la muerte.
Su idea sobrevino a la comida
se posó en la mesa, sobre la servilleta
yo trataba de jalar las rajas
 alcanzar otra rebanada de jamón,
sin embargo  me miraba lujuriosa
como si me quisiera desnudar…

Yo ya estaba desnuda:
comía los alimentos desnuda
iba desnuda a la universidad
dormía desnuda y aunque me pusiera de mañana
la blusa, seguía desnuda por la ciudad.

Expliqué a la muerte que no podía quitarme nada más,
entonces me dio la mano
y fue a acosar a la vecina de al lado.

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