Cuánta indecisión gastamos haciendo el amor
Como una oferta de camisa
Compramos todo
Nos quisimos hasta el cuello
Y hasta las mangas
Y hasta el ojal
Y el pene y el escroto
Y hasta las mangas
Y hasta el ojal
Y el pene y el escroto
Y mi lengua en esa entrada de en medio que parece, también, un ojal a tu cuerpo por la parte más contestataria
Sale un mensaje de ahí:
estoy caliente, hagamos el amor
Y yo contesto
Sí, hagamos el amor hasta las nalgas
Sí, hagamos el amor hasta las nalgas
Y si quieres, me volteo o te miro a los ojos o te jalo el cabello sin dejar de mirarte
Te digo que soy tu esposa y no es algo legal
No vamos a llamar a un abogado para documentar un año juntos y decirle al ferretero
¿Verdad que todas las mañanas me ha visto pasar?
¿Verdad que todas las mañanas me ha visto pasar?
Lo digo como declaración como acto de habla aunque no sea el cura ni, otra vez, el abogado,
pero sí abogado de mi palabra y lo digo por ser concisa
pero sí abogado de mi palabra y lo digo por ser concisa
Digo soy tu esposa y es hermoso, no me vestí de blanco y no tuve doscientos invitados
Me vestí de piel y mi invitado fue tu cuerpo
Pero tu cuerpo ya ni siquiera es un invitado
Tu cuerpo es ya más la cocina que vemos todos los días
Voy a ahorrar para que digamos a los abogados: estamos juntos lo ven, tenemos todo lo que ustedes, ahogados en una corbata con trama y camisa de color más claro que el saco
Ustedes llevan todo el día sentados y no se han deshecho el nudo
Nosotros estamos desnudos.