domingo, 11 de enero de 2015

Schönbrunn

Estábamos llenos de jardines

corríamos adentro de nosotros

los narcisos se abrieron como historias

nuestras manos eran verdes

y teníamos espinas en los dedos

cada día una flor picaba los oídos

olíamos a tierra mojada por la mañana

y a viento de yerba por la tarde

suave resabio de hojas frescas

decíamos atardecer en las pupilas

descansábamos en la cabaña de madera

arriba del lago

junto al salón de té

vivíamos enfermos de musgo

y aliviados de sol

bebíamos el agua seca de las plantas

habíamos túneles de copas

aves de rapiña en los hombros

un zoológico de fieras

bancas para dejar de caminar

y las fuentes eran una alberca

todo eso fuimos

raíz y laberinto

antes de perdernos en la ciudad

que éramos afuera

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