domingo, 12 de julio de 2015

Marianas

El lunar en el ojo
hace ver de otra manera a la mujer.
Yo conozco dos, la teatrera
y la que fue mi amiga de crecer

entre menos perla   entre menos porcelana
entre más fractales   entre más escaleras
haya otorgado el camino a nuestro cuerpo
y nuestro cuerpo al camino,
más cerca de la verdad

mi madre y las marcas de acné juvenil
Vicky y la ceja rajada al caer de cama
Mariana y el hueco en la garganta
(cortaron la piel para que pudiera respirar
estaba viva y revivió por voluntad)
Rayo y la matriz extirpada
Sara y el pecho cerrado por la mitad
Abuela y las canas
Frida y las fajas de yeso en la espalda
Ciruela y el tatuaje de matrioska:
una mujer adentro de otra

una que se enuncia
con la boca abierta de tiempo,
que ha naufragado en una ola de Storni
y se ha llenado de agua de mar

que caminará en la cicatriz
en las líneas de las manos abiertas
de las libretas
de la sangre
de alguien más.

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