"¿Olvidarás acaso, corazón forastero,
el acierto nativo de aquella señorita
que oía y desoía tu pregón embustero?"
López Velarde
Yo tuve en la preparatoria un novio gachupín
venía de Manzanares y tenía siete hermanos
sólo tres vivían en México y sólo uno era normal
pero era el más pequeño y acaso
también iba a perder el ocio, la risa y la informalidad
La moral de la familia era fina y eficiente
tenían una empresa de serio desarrollo humano
todos se habían superado antes de nacer
todos eran blancos y con cabello café
Las dos hermanas eran regordetas
como campesinas alemanas
Él era lindo y serio
aunque me sorprendía con achaques de juventud
Me acariciaba bajo la falda tableada
y decía ¨Valeria, ¿por qué te afeitas la bellota?¨
Con él perdí mi facultad de estreno
Estaba tan nervioso que olvidó las llaves
Volvimos en su Volkswagen blanco a por ellas
y supe que le había contado todo a su papá
cómo, sino, le prestaban el departamento
vacío y sin cortinas
que estaba a tres cuadras de la casa original
La verdad es que yo también le conté a mi mamá
me abrazó como si me hubiera venido la menstruación
Mis amigas dijeron que era raro
Dolió pero no manché la sábana del honor
me dio vergüenza que pensara que yo no…
Me llamó en año nuevo un mes después
preguntó si yo pensaba que todo iba bien
como quien quiere terminar
Lloré antes de llegar a la cena
Pensé que era mi cuerpo dolescente
Empecé a vomitar por las tardes
después también en la mañana
también los fines de semana y hasta
en casa de mi papá
Un día se acabó el agua del excusado
Mi mamá me llevó al psicólogo sin preguntar
si había vuelto al
estómago porque me sentía mal
nunca me solapa como otras mamás
Volví a tragarme todo como hace la gente
Tuve otro novio que me quería como lobo
pero sólo teníamos dieciséis
Lo digo porque yo también le jalaba el cabello de celos
Me moría cada vez en sus brazos
en su cama que estaba al lado de los muertos
Es verdad, vivía pared con pared
al lado del cementerio municipal
Él decía que no había
fantasmas
sólo había un duende que le jalaba los pies
Todos los viernes iba a su cama y
hacíamos lo que los conejos
sin tener o ser conejos
Otro día reglé en sus sábanas y fue como si
hubiera estrenado las telas de la indecencia
Su madre las cambió y ahora me sonreía cada vez
orgullosa de su hijito papá
Se llamaba Aldo y lo descalabré
Me fui al DF porque yo era más grande
quería estudiar Letras en la nacional
pero volvía cada fin de semana otra vez a su cama
pero volvía cada fin de semana otra vez a su cama
Íbamos en camión y descubrí su impúdico engaño
con una hija adoptada por amigos de mis papás
Él se hincó como Jesucristo y yo, como romano
agarré mis llaves y asesté un atinado golpe
en la parte superior del cráneo infiel y lleno
de cabello quebrado que tantas veces olí
Meses después volví a verle
en un restaurante
vegetariano de la capital
tomó mi ejemplo y su jarana
y quiso el muy zombie también vivir ahí
pero yo lo esperaba más alto
como si fuera un niño de trece años
que se estira al llegar a la universidad
Era igual y llevaba audífonos colgados
no se los quitó para comer su hamburguesa de tofu
salimos y decidí no verle nunca más.
Me gusta Vale. Desenfadado.
ResponderEliminarEstá cabrón!!!
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