sábado, 27 de septiembre de 2014

Super(su)posición

A mí lo que me intriga
más allá del resultado
contractual
es que haya sido un gato

¿Por qué no metió un perro?
acaso porque el gato es más callado,
elegante y su movimiento
(esto es clave)
es sutil

Todos los insumos, pienso,
estaban medidos con perfección
Como cuando un poeta
escoge la palabra palabra
y la escribe para siempre

Porque si un perro hubiera sido
(insisto en el perro por el tamaño,
único rasgo que permite la (constante) comparación
entre dos bestias tan distintas)
Podría haber ladrado y el espacio
          hubiera cambiado
(((Ya saben, por las ondas)))

Así que dijo no:
debe ser un felino blanco,
blanco por neutral

Debe serme lo más indiferente
un perro, Darwin no lo quiera
me haría sentir mal

En cambio, un maullante corredor
desagradecido y prepotente
bien podría morir
sin mi piedad

Así lo pensó y metiéndolo
en la caja
despareció de su vista: desapareció
pero Schrödinger sabía
que el gato estaba ahí

Lo que no sabía
y nadie supo
y a nadie le interesa averiguar
(Esto es cierto:
año 2014 aun no lo sabemos)
porque sería una pregunta
muy burda muy burguesa
muy materialista muy no ideal
es si la radiación 
                accionó
                      el cianuro
y lo mató

No importa: digamos, por tranquilidad,
que no.

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