Debo empezar a madrugar.
Quizá así mi corazón sienta
Que va a la vanguardia
Del sentimiento
Si una paz muy grande
Garantizara el estratégico movimiento,
Yo podría, intentaría
Abrir los ojos y bajar del sopor
Que me guarda de dolores venideros
Mas tendría, insisto, el adelanto
De mi descompuesto biológico reloj
Que ayudar en algo al espanto
De surfir sin escoger
el qué, el cómo, ni el cuándo...
No lo sé, señor periodista:
El pánico sólo me acobarda contra la
inmovilidad
de mi lunario.
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