Quisiera no ser pobre de presencias
Yo sé, hombre que vives en el sur
Que ya mi ser huyó de tu conciencia
Que si alguien toca no vas a ser tú
La noche que reciba la sentencia
El día que se apague en mí la luz
No tendré más camino ni potencia
Que la culpa que yo miro en esta cruz
Penitencia daré a mis oídos:
Retumbará en mis tímpanos profanos
El rumor de tus voces perdedizas
Pero serán también estos sonidos
Tan bellos como cantos de sopranos
Resabios en un valle de cenizas
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