y es esta la hora en que yo como sola como siempre sin estar molesta sólo el rumor me desconcentra de conversaciones que no dicen nada pero no deberían tampoco porque hablar en realidad es más bien una forma de tocarse y eso no tiene ningún fin, es más bien que los humanos nacimos para tocarnos a cada rato, en especial en este país tan cercano donde está una de las ciudades más pobladas (ésta) en la que aun con tanto ajetreo escucha uno siempre cantar en la casa de enfrente un gallo y hay también pájaros que hacen uu uu uu uu uu uu hasta que se apaga la luz aunque en realidad siempre hay gente despierta porque es tanta que de verdad alguien debe de haber siempre despierto entre los sueños de los que soñamos extraño y los ronquidos de los que duermen profundo y las patadas de los que duermen bailando
Vivimos lejos del mar pero la gente está siempre bronceada porque el sol se refleja en el cemento y aquí está por todos lados aunque sea cemento pintado y es alegre porque nadie tiene reparo en pintar la fachada de azul, morado o verde claro, vamos, que hay quienes hasta la escalera de caracol metálico pintan e incluso quien saca la toalla a orearse en los fierros de las protecciones porque los balcones son más caros
Todos tenemos los ojos cafés y el cabello negro aunque decimos que es castaño oscuro y que en vez de morenos somos apiñonados, el señor de la tienda podría tener casi los mismos rasgos que mi familia y aun así tengo que pagarle las cocas cada vez que nos da sed y queremos refrescarnos porque aquí todos tomamos también lo mismo aunque tengamos estudios de posgrado o nos dediquemos nadamás a hacer los mandados
Vivimos, dentro de lo que cabe, felices, como soldados religiosos que vamos a donde nos toca y hacemos lo que podemos y comemos también lo mismo en una obediente fila india para comprar un kilo de tortillas diario
Hay algunos tiranos pero cambian de cara cada seis años y entonces no podemos rastrearlos o más bien no queremos preferimos enusciarnos las manos cuando se descompone el coche y hacer el guisado y las lentejas con plátano macho y el chicharrón en chile verde y los fines de semana comprar quesadillas con queso y pararnos temprano
A veces alguno de nosotros gana un premio en el extranjero y todos le aplaudimos porque sentimos que es un milagro y nos vemos tan cotidianos que nunca saldremos de este valle contaminado y se vuelve tan superior el personaje que ni siquiera le tenemos envidia ni lo odiamos
Somos, como quien dice, extraños y hermanos.
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